Olvido y fuga

 

del blog http://lospalabristasdeh.blogspot.com.ar/

 

Olvido y fuga


Asmara Gay


1
Ella abre la boca,
silencio,
olvida que la memoria escapó
en la fuga de los pies pequeños.

2
Olvido y fuga,
le digo a la sombra,
olvido y fuga
esta noche doblada por el viento.

3
sombra de sombras bulliciosas
sombra de sombras sobre la columna
herrumbrosa de la memoria

4
Esta noche
la sombra y yo
iremos al pozo del pensamiento

5
que nada tiene
mas que esquirlas verdes
estelas sin nombres
sin perfume
sin pasos

6
Mis pasos, sus pasos,
sus ojos, mis ojos,
se encuentran en un rato sereno.

7
Pero no puede hablar, dejó la voz colgada en un grito. Un instante solo, un instante de pies pequeños, donde la clara oscuridad es tan confusa como los sentimientos de aquellos ojos. Todo o nada, dice la niña. Todo o nada se ha perdido en décadas de sueño.

8
ella camina lento
ella un misterio verde
ella espiral de barcos echando raíces

9
ella y yo
yo en ella
miedo de las dos
camino del espejo

10
Dejemos el pensamiento y la memoria, dejemos el instante y los pasos pequeños, ya no seré lo que fuimos. Mi pie es un ancla sin peso.

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Frederic Leighton (English painter, sculptor, illustrator & writer) 1830 – 1896

Biografía de JUAN GELMAN

Nació en Buenos Aires, en el número 300 de la calle Canning -actualmente Scalabrini Ortiz- en Villa Crespo, un barrio de fuerte identidad judía. Fue el tercer hijo (el único nacido en Argentina) de un matrimonio de inmigrantes judíos ucranianos, José Gelman y Paulina Burichson. Aprendió a leer a los 3 años y pasó su infancia andando en bicicleta, jugando al fútbol y leyendo. Desde niño es simpatizante de Atlanta, el club de fútbol del barrio, donde años después le pondrían su nombre a la biblioteca, algo que él considera «el homenaje más grande de su vida».6 Comenzó a escribir poemas de amor cuando tenía ocho años y publicó el primero a los once (1941) en la revista Rojo y Negro.

Realizó sus estudios secundarios en el Colegio Nacional Buenos Aires. A los quince años ingresó a la Federación Juvenil Comunista. En 1948 comenzó a estudiar Química en la Universidad de Buenos Aires pero abandonó poco después para dedicarse plenamente a la poesía. Grupo “El pan duro” y la nueva poesía (1955-1967)

En 1955 fue uno de los fundadores del grupo de poetas El pan duro, integrado por jóvenes militantes comunistas que proponían una poesía comprometida y popular y actuaban cooperativamente para publicar y difundir sus trabajos. En 1956 el grupo decidió publicar su primer libro, Violín y otras cuestiones.7

En 1959, influenciado por la Revolución Cubana comenzó a adherir a la vía de la lucha armada en Argentina y a disentir con la postura opuesta del Partido Comunista.

En 1963, durante la presidencia de Guido, fue encarcelado con otros escritores por pertenecer al Partido Comunista en el marco del plan represivo CONINTES, hecho que provocó movimientos de solidaridad y publicaciones de sus poemas en protesta por su detención. Luego de ser liberado abandonó el Partido Comunista para comenzar a vincularse a sectores del peronismo revolucionario.

Con otros jóvenes que también habían abandonado el Partido Comunista como José Luis Mangieri y Juan Carlos Portantiero formó el grupo Nueva Expresión y la editorial La Rosa Blindada que difundía libros de izquierda rechazados por el comunismo ortodoxo.

Actividad como periodista

En 1966 comenzó a trabajar como periodista. Se desempeñó como jefe de redacción de la revista Panorama (1969), secretario de redacción y director del suplemento cultural del diario La Opinión (1971-1973), secretario de redacción de la revista Crisis (1973-1974) y jefe de redacción del diario Noticias (1974).

Militancia en organizaciones guerrilleras libertarias

En 1967, durante la dictadura militar autodenominada Revolución Argentina (1966-1973) se integró a la organización guerrillera recién formada Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR), de orientación peronista-guevarista, que realizaban acciones militares y políticas contra ese gobierno. A fines de 1973 pasó a integrar la organización guerrillera Montoneros, de orientación peronista, a raíz de su fusión con las FAR.

Esa organización apoyó críticamente a los gobiernos peronistas de Cámpora (1973), del cual participaron, y el del propio Perón (1973-1974), pero continuó con las acciones armadas, como por ejemplo el asesinato del sindicalista José Ignacio Rucci y, finalmente, decidió su retorno a la clandestinidad. En todo ese período Gelman desempeñó un papel relevante en la acción cultural y de comunicación de las FAR

DE es.wikipedia.org200px-Juan_Gelman_-presidenciagovar-_31JUL07CONTINUARÁ….

 

Murió en México Juan Gelman

A los 83 años, murió en México Juan Gelman

Era considerado uno de los grandes poetas en habla hispana. En 2007 obtuvo el Premio Cervantes. Visitó la Argentina por ultima vez en agosto, cuando presentó su libro Hoy en la Biblioteca Nacional. Una historia marcada por las atrocidades de la última dictadura militar, que desapareció a su hijo, hija y nuera. Autor de más de treinta libros, se encontraba internado en la Ciudad de México, donde vivía desde hace más de 20 años.

 

juan gelman

juan gelman

Pudiera ser

Pudiera ser

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Pudiera ser que todo lo que en verso he sentido

no fuera más que aquello que nunca pudo ser,

no fuera más que algo vedado y reprimido

de familia en familia, de mujer en mujer.

Dicen que en los solares de mi gente, medido

estaba todo aquello que se debía hacer…

Dicen que silenciosas las mujeres han sido

de mi casa materna… Ah, bien pudiera ser…

A veces en mi madre apuntaron antojos

de liberarse, pero, se le subió a los ojos

una honda amargura, y en la sombra lloró.

Y todo esto mordiente, vencido, mutilado,

todo esto que se hallaba en su alma encerrado,

pienso que sin quererlo lo he libertado yo.

ALFONSINA STORNI

PABLO ALCIDES PILA

Nació en Reconquista (Santa Fe) en 1936.

Fue docente y directivo es escuelas primarias, secundarias y terciarias durante más de tres décadas.

 

Dirigió programas televisivos regionales de divulgación folklórica.

Actualmente conduce el programa radial “Rescate Cultural” que lleva casi 4.500 ediciones a lo largo de 20 años consecutivos.

Dio charlas y conferencias, y dictó cursos en distintos puntos del país.

Presentó sus libros en instituciones culturales y educativas del país y en el Congreso de la Nación.

Es autor de “Algunos mitos, creencias y devociones populares en nuestra zona Norte- santafesina”, “Pasaron por aquí”. Parte I, II y III.

Tiene inéditos y próximos a publicar tres libros más: “La búsqueda” (poemas), “Recordaciones regionales” (investigación) y “Pasaron por aquí” – Parte 4 (narrativa).

 

 

 

Obras Publicadas:

 

“Cuerdas de medianoche” (Poemas) – 1954.

“La sistematización del conocimiento sensible del área de trabajo” (Texto profesional) – 1974.

“Nuestra gente” (Investigación folklórica) – 1976, primera edición.

1980, segunda edición.

“Tabla de dos” (Poemas) – 1977.

“Reavivando brasas” (Investigación folklórica) – 1987.

“Norte de Santa Fe, hombre y paisaje” (Poemas) – 1987.

“Antología para una identidad” (Primera parte) – 1991.

“Antología para una identidad” (Segunda parte) – 1992.

“Pájaros en el camino” (Poemas) – 1998.

“Pasaron por aquí” (Relatos) – 1999.

“Pasaron por aquí” (Relatos) – 2000.

“Algunos mitos, creencias y devociones populares en nuestra zona nortesantafesina” (Investigación folklórica) – 2005.

 

Figura en:

“Poesía de Reconquista en el Centenario” – 1972.

“Poemas de la Plaza de los Poetas” – Acebal, Santa Fe – 1979, 1981 y 1982.

“Ayer y hoy en las letras goyanas” – Wenceslao Moore – 1981.

“Literatura correntina” – Marta E, de París – 1984 y 1985.

“Santa Fe en la literatura” – E1. Cervera, G. E de Cocco y E. M. Paván – 1989.

“Reconquista literaria, segunda generación” – 1991.

“Nueva enciclopedia de la Provincia de Santa Fe” – Tomo 1 – 1991.

“Primer encuentro de nuestros poetas” – Fundación Banco Bica – 1994.

“Un siglo de literatura santafesina” – Eugenio Castelli – 1998.

 

Distinciones:

 

Abanderado de la ciudad de Reconquista – 1991.

Ciudadano distinguido de la ciudad de Reconquista – 1998

Premio “PROA”, rubro Arte y Trayectoria – Avellaneda (Santa Fe) y región 1998.

 

Premio “El Precursor Milenium” – Reconquista y región – 1999.

Plaqueta del Honorable [oncejo Municipal de Reconquista:

“Reconocimiento de pueblo y gobierno de Reconquista por su aporte a la cultura local y regional en 2000 emisiones del programa radial “RESCATE CULTURAL” – Dto. 140/99 – Resolución 1.174/99″.

Cinta Azul del Instituto Argentino de opinión Pública – Reconquista y región – 2000.

Abanderado de la ciudad de Avellaneda (Santa Fe) – 2001.

Ciudadano Ilustre de la ciudad de Avellaneda (Santa Fe) – 2005.

 

Premiaciones Literarias:

Medalla “Festina lente” del Ateneo Popular de la Boca – Buenos Aires – 1956.

Segundo premio, IV Certamen Nacional de Teatro y Poesía – Córdoba – 1966.

Primer premio de poesía “Semana de Reconquista” – 1967.

Premios en los certámenes literarios “Plaza de los poetas” de Acebal (Santa Fe) – 1979, 1981 y 1982.

Premio “Fraternidad” – Córdoba – 1980.

Medalla “El ceibo” de la Institución Tradicionalista Argentina Buenos

Aires – 1982.

 

Primer premio, letra de la “Canción de la Escuela Rivadavia”

Reconquista – 1984.

Primer premio de Poesía – XVI Fiesta Provincial del Algodón – Avellaneda

(Santa Fe) – 1984.

 

 

La tumba del gitano

Por Pablo A. Pila (de su libro “Algunos mitos, creencias y devociones populares en nuestra zona”)


Reconquista, Santa Fe


Enviada a través de Radio AM Amanecer, Reconquista

 

El 21 de setiembre de 1923 fue inhumado en el Cementerio Municipal de Reconquista un ciudadano llamado Alejandro Ivanoff. Lo sepultaron en el lote Nº78, Letra M, que su familia adquiriera en forma definitiva.
Luego de tantos años, ese sitio es reconocido públicamente como “la tumba del gitano”, cuyo nombre legal pasó al olvido para ser reemplazado por su nombre tribal: Fardi Genesco Calderero. Lo que aparece como segundo apellido (aún en las placas) es en realidad la profesión que realizara en vida: constructor y reparador de calderas domésticas (pailas, ollas, pavas), un oficio de trashumantes de otra época que recorrían los pueblos del interior ofreciendo sus servicios.
En el invierno de 1923 se asentaron en un terreno baldío de los tantos que por entonces tenía el Barrio Ombusal, en el sector Sureste de la ciudad de Reconquista, las carpas de una tribu de gitanos.
Durante un par de meses realizaron las actividades naturales de su vida de nómades: venta de recipientes y utensilios de cobre, compra de material metálico en desuso, lectura de las líneas de las manos de las personas para preanuncios del futuro, etc. Sus quehaceres no eran distintos al de otras tribus o familias que habían pasado anteriormente por el pueblo.
Pero un acontecimiento vino a destacar la presencia de estos gitanos, y fue la celebración de la boda de una pereja de gitanillos muy jóvenes, que durante varios días concitó la atención de los vecinos, que acudían desde distintos barrios a contemplar y participar de las danzas festivas a las que toda la tribu se entregaba incansablemente.
Este espectáculo colorido y desusado era el comentario obligado de los pobladores porque rompía la monotonía de la vida cotidiana y proponía el pintoresquismo de costumbres de una cultura diferente.
Trascendió así la personalidad de la pareja, sobre todo la del joven al que llamaban Fardi, gallardo, gentil, cordial, siempre atento con quienes se acercaban a las tiendas. Se ganó rápidamente la simpatía de los que lo trataron.
Más, a los pocos días del casamiento y en la última crudeza del invierno, Fardi cayó enfermo con una afección pulmonar y debió ser internado en el Hospital de Caridad de la ciudad, bajo la atención del medico, doctor Fierro.
La población rápidamente se enteró de la circunstancia y siguió atentamente el desarrollo del proceso. Con mucha pena observaban por las noches el paso del padre y los hermanos de Fardi, alumbrando el camino con un farol, desde el hospital a la farmacia, en busca de medicamentos para el enfermo, cuya gravedad se acentuaba.
Finalmente, el 19 de setiembre de 1923, al anunciarse la primavera, Fardi murió.
En medio de la consternación y el dolor de propios y ajenos el cuerpo fue sepultado en el sitio que señaláramos antes. Llegó al camposanto entre los sonidos de la música que ejecutaran sus amigos y parientes, hecho desusado que provocó una fuerte discusión entre el padre del muerto y las autoridades del cementerio, hasta que finalmente las notas quedaron en la puerta de acceso y todos pudieron llegar hasta la última morada de Fardi.
En la tumba abierta en tierra se colocó el cadáver en sentido inverso al resto de las sepulturas, con la cabecera y la cruz colocada al Este. Sobre el túmulo de deudos volcaron una canasta de naranjas doradas y plantaron una planta joven de estas frutas como el símbolo de vida, la que creció allí y por largos años estuvo en el lugar.
Viejos sepulteros con los que hemos conversado allá por 1976 nos dijeron que, para el aniversario de Fardi, sus familiares llegaban hasta la tumba para recordarlo. En una de esas primeras visitas erigieron una pequeña construcción de mampostería, que es la que hasta hoy podemos observar. Desde entonces pagaron para que se la pintara de rojo y se mantuviera todo en buen estado. Hasta que un día dejaron de venir a esa, la única tumba colorada del Cementerio de Reconquista, destacada entre la blancura de las demás.
Con el correr del tiempo, seguramente alguien encomendó a la memoria de Fardi alguna solicitud personal, que habiéndose cumplido permitió la difusión del milagro de su intercesión ante Dios. Las personas lugareñas comenzaron a encontrar un santón a quien encomendarse ante las dificultades. Uno que había cumplido con los pasos del culto popular: había muerto joven, cuando mucho se podía esperar de él, en una situación inesperada y trágica, dejando a su paso una estela de simpatía y bonanza.
Desde entonces, y en forma creciente, muchas personas necesitadas de alguna gracia especial se acercaron a la tumba del gitano a solicitarla.
Algunos, como mediador ante el Padre Dios y otros en pedido a su gestión directa para torcer las circunstancias.
Una vez lograda la solicitud, la retornan a la tumba y depositan en ella elementos de valor significativo y simbólico: cintas rojas (cada nudo que se hace en ellas corresponde a una promesa), monedas, medallas, cuadernos y carpetas escolares, libros de estudio, ramos, palmas y coronas de flores, plantas, rabos de ganado vacuno, cirio de colores (fue necesario construir un aditamento de mampostería a la tumba para el encendido de velas), infinidad de plaquetas de los más diversos materiales (algunas ya se desprendieron por el paso del tiempo), etc.
La extracción socioeconómica de los promesantes es variada, ya que la tumba del gitano convoca a personas de origen humilde, pero también a estudiantes, deportistas, profesionales. Esa concurrencia, de la que damos testimonio personal al cabo de años de observación, aumenta considerablemente el Día de los Fieles Difuntos. Puestos a contar en el año 1976, superaba largamente las 1.000 personas en sucesión de toda la jornada.
Dos disposiciones municipales, y en distintos años, primeramente troncharon el naranjo plantado en la tumba el primer día y luego, al uniforme sin excepciones el color de las tumbas del cementerio, hicieron que perdiera el rojo para pintarse de blanco.
A más de dos décadas de su fallecimiento, el nombre de Fardi continúa mencionándose con respeto y devoción y no hay día en que una lumbre no se encienda en su memoria ni alguien lo invoque en su desventura o en su esperanza.

 

 

LOS NEGROS

 

En el colegio casi no se preguntaba: hacerlo podía significar que de improviso, te tomaran lección. Así aprendimos que este país fue liberado por un elegante conjunto de familias patricias: generales de bigotes y cuello con puntillas, ahora convertidos en cuadros que descansan en casas de sus tataranietos en Palermo Chico.

 

El primer antecedente de lo que resultó a principios de siglo el Servicio Militar, fue la conformación con esclavos negros de los batallones de la independencia. En “Historia de Belgrano y de la independencia argentina” el general Bartolomé Mitre confiesa que “los negros y libertos formaron el núcleo de los batallones de la nueva democracia”. Esto se hace más obvio cuando se recurre al censo de población; recuerda Nuria Sales en “Sobre esclavos, reclutas y mercaderes de quinto’~ que “en vísperas de la guerra de la  independencia, 1/4 o 1/3 de la población correspondiente al territorio argentino futuro (indios “infieles” excluidos) era negra. Buenos Aires contaba con unos 15.000 esclavos para un total de 40.000 habitantes.

 

Tucumán tenía 55.000 negros y menos de 35.000 blancos, en Cuyo había 26.000 negros sobre 72.000 habitantes.” (…) “En 1843 no quedaban sino 300 esclavos y los negros constituían 111 4 de la población total. Al abolirse definitivamente la esclavitud legal en la República 11 853) el negro argentino estaba prácticamente extinguido sin que la prohibición, muy anterior, del tráfico africano, pueda explicar el fenómeno.” Sobre el mismo punto escribe Victor Gálvez en “Memorias de un viejo”: “Muchos negros que apenas balbuceaban el castellano morían vivando a la libertad de esta tierra que los recibió como esclavos y que los emancipaba para que fuesen soldados.”… “Los negros que pertenecieron al Ejército de los Andes se arrastraban por las calles con las piernas cortadas perdidas por la nieve al atravesar la cordillera, y estos inválidos que mendigaban el pan tenían luego en la mirada cuando hablaban de la patria que tan mal les pagaba.

 

ESCUDO NACIONAL ARGENTINO

ESCUDO NACIONAL ARGENTINO

 

Un decreto del 29 de Mayo de 18 lo obliga a reclutar otro sector marginado de la población: los gauchos vagos y maleantes sin ocupación conocida”, y lleva la firma de Saavedra Castelli y Belgrano. La recluta gauchesca se lleva a cabo entre todos los “vagos” de 18 a 40 años. Varias décadas más tarde, en 1872, la persecución militar del gaucho dará origen al “Martín Fierro”, poema nacional que presenta -paradójicamente- la historia de un desertor.

 

El 19 de septiembre de 1816 el entonces Director Supremo de las Provincias Unidas crea un nuevo regimiento de libertos. Pueyrredón recibe al poco tiempo un pedido de San  Martín desde Cuyo de quince mil soldados. San Martín sugiere en su carta que más de diez mil bien podían ser esclavos manumitidos al efecto. Poco antes de la victoria de Chacabuco, que le abriría en lebrero de 1817 las puertas de Chile, San Martín arenga a sus tropas: “Soldados, hace seis días erais esclavos, y ahora sois ciudadanos”. Según el archivo de don Bernardo 0’Higgins, en Chile después de la nueva victoria en Maipú (5 de abril de 1817) el ejército, muy disminuido se repone y toma aliento: hay tiempo de establecer las bajas entre tal que abundan “naturales del longo y de Guinea”. En estos días San Martín se entretiene escribiendo individualmente a cada donador de esclavos cartas para darle las gracias.

 

EL NEGRO FALUCHO

EL NEGRO FALUCHO

 

 

El marplatense Jorqe Lanata (1960) es un conocido periodista que comenzó su profesión siendo casi un niño. En el transcurso de la misma obtuvo diversas premiaciones, entre ellas un “Martín Fierro” al mejor programa periodístico radial. Pero asimismo, es autor de libros de investigación, de cuentos y una novela. En el diario “Página/12″ que fundara en 1987, publicó el articulo precedente el 24 de abril de 1994, reproducido luego en diversos medios. El tema, desarrollado después por Lanata en su libro Argentinos” (2002), capitulo que titula “Los primeros desaparecidos”, nos ayuda a comprender un fragmento de la historia nacional poco conocido: el que habla de la raza negra y su descendencia en la República Argentina.

 

JORGE LANATA

JORGE LANATA

Esto lo publica PABLO ALCIDES PILA en su obra “ALGUNOS MITOS, CREENCIAS Y DEVOCIONES POPULARES” en nuestra zona norte santafesina.

Ediciones “La Calandria” 2005 

 

COCO BUSCARONI

Durante la campaña política Coco Buscaroni hizo muy buena

letra: no faltó a ningún acto, recorrió los barrios hablando a la

gente y, pintorescamente buenazo como era, a la hora de votar

eso sirve, eso arrima. De manera que, apenas ungidas las nuevas

autoridades municipales, Coco comenzó a revistar como

inspector de calle.

 

Su actividad; lejos de ser rutinaria, estaba mechada de extensas

recorridas callejeras, muy amenas charlas con los vecinos que

veredeaban, algún mate por aquí, alguna copita por allá. Y,

necesariamente, porque la ley obliga, la infaltable multa al

infractor que descaradamente gambeteaba la ordenanza.

 

Ese atardecer de enero era un infierno, consecuencia de la

jornada de fuego que había tenido la zona. Ni los regadores

conseguían llevar frescura a las calles de tierra, de las que se

levantaban bocanadas ardientes. De las paredes se desprendían

vahos pavorosos. A Coco, que iba cruzando la Plaza 25 de Mayo,

lo atormentaba la idea de un liso bien helado en la “Gloria” o en

“La Perla”. Pero ¿,de dónde sacar esos 80 centavos que valía el

líquido ambarino y espumante?…

 

De repente descubrió a un hombre, semioculto entre las

ligustrinas que ornaban la rotonda, en la incipiente oscuridad que

comenzaba a cubrir la ciudad, orinando con aire distraído. Coco

se le fue al humo.

 

–          Querido: eso no se hace. Tengo que cobrarte multa.

 

 

– ¿Multa?…¿,Y por qué?… – preguntó el transgresor, volviendo

ligeramente la cabeza y sin dejar de hacer lo que estaba haciendo.

 

Tampoco requirió la identificación del inspector, que era más

conocido que la ruda.

 

– ¿Cómo por qué?. Por hacer las necesidades en la vía pública

que está prohibido.

 

–          Che Coco, si nadie me vé…

 

 

-Yo te vi. Además, estás secando el ligustrín que plantó la

municipalidad con la plata del pueblo. Eso es multa. – Y comenzó

a sacar la libreta y el lápiz El otro, de buena vegiga,

continuaba en lo suyo pero ya convencido ciudadanamente de

que estaba procediendo mal y que el que mal hace pronto paga.

 

-Tá bien. ¿Y cuánto sale la multa?

 

 

Rápido como una yarará, Coco le hizo la cuenta:

 

– Ochenta guitas, nomás.

 

Ya en las últimas acciones de su infracción, el tipo sacó un

billete de un peso del bolsillo de la camisa y se lo tendió a1

inspector con la mano izquierda; sin darse vuelta siquiera.

 

– Cobrate un peso derecho. Ochenta por la meada y veinte porque

me estoy por largar un pedo….

 

PABLO ALCIDES PILA

PABLO ALCIDES PILA

 

 

 

 

 

 

 

Autor: PABLO ALCIDES PILA

 

Nació en Reconquista (Santa Fe) en 1936.

Fue docente y directivo es escuelas primarias, secundarias y terciarias durante más de tres décadas.